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Maldonado
| Baldonado | Gallegos | Montano |
| Maldonado | Valdonado |
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ORIGIN |
ORÍGEN Procede este apellido del antiguo y noble linaje gallego de Aldana. El linaje de Aldana procede de Teodorico, Rey de los ostrogodos de Italia. Tedodorico vino a gobernar España en torno al 507, durante la menor edad de su nieto el futuro rey visigodo Amalarico, hijo de Alarico II y de la esposa de éste llamada Teodegonda, que era hija natural del citado Tedodorico. Tedodorico
dejó dos hijos en España. Uno de ellos fue Severiano, duque de
Cartagena, casado con doña Teodora. El otro, que se llamó Suero, hizo
su asiento en Galicia y fundó en ella el solar de la casa Aldana, a una jornada de la ciudad de Santiago de Compostela. Dentro
de los Aldana hay que saltar hasta Hernán Pérez de Aldana, según unos,
o Nuño Pérez de Aldana, según otros, el fundador del apellido
Maldonado. Éste fue señor de esta casa y de otras muchas posesiones, y
no vivió, como algunos autores afirman, en los tiempos del Rey Don
Alonso el Magno, sino en el reinado de Don Fernando II de León,
alcanzando también el de su sobrino Alfonso VIII. Precisamente en los
tiempos de éste último Monarca fue cuando le acaeció el episodio que
dio motivo para que cambiase por el de Maldonado, y fuese el fundador
de este linaje. Lo referiremos ajustándonos a la forma en que lo hacen
las crónicas antiguas: "Habiendo
caído gravemente enfermo, se encomendó a Nuestra Señora de Monserrat,
prometiendo visitarla si le devolvía la salud, y apenas mejoró un
tanto, se puso en camino desde Galicia hacia las ásperas montañas de
Cataluña. Con el cansancio y las molestias de tan largo viaje se
recrudeció su dolencia, de modo que fue preciso ponerle una cama en uno
de los ángulos de la iglesia para que pudiera hacer la novena que había
ofrecido. Llegada la fiesta de la Natividad de la Virgen, el 8 de
Septiembre, se llenó por completo el templo de
fieles deseosos de presenciar las ceremonias litúrgicas. Uno de los
peregrinos, llamado Guillermo, Duque de Normandía, sobrino del Rey
Felipe de Francia, no hallando otro lugar mas despejado de gentes en
toda la iglesia que aquel donde estaba la cama del mencionado D. Hernán
o Nuño Pérez de Aldana, se permitió la libertad de ponerse de pie en
ella para ver mejor las ceremonias; y agraviado D. Hernán, tanto por la
molestia que le causaba el Duque como por su falta de atención, le dijo: - Ruégoos, en cortesía, caballero, busquéis otro sitio en que mejor podáis estar, que vuestros pies me incomodan A lo que contestó el Duque Guillermo con altanería: - No te incomodaran si supieses quien soy. Replicándole el enfermo: - Tu también, si me conocieses, me hicieras más cortesía. Pero, lejos de ceder, volvió a contestarle el Duque: -No me des ocasión para que ponga los pies de modo que los sientas. Estas palabras acabaron de agraviar al de Aldana, y lleno de indignación, replicó al Duque: -Prométoos
que si esta Señora, a cuya devoción vine, me escapa de lo que padezco,
iré a tomar enmienda de la injuria recibida en su casa Pero escarneciendo el Duque la amenaza, la desechó riéndose. Sanó
el de Aldana y convocó a sus más principales parientes, manifestándoles
su desafío y queja. Todos ofrecieron asistirle, arriesgando sus vidas y
gastando sus haciendas, y acordaron dar cuenta al Rey Don Alonso, que
se hallaba en Burgos, a donde fueron a pedir amparo. Enterada aquella
Majestad ofreció su favor, enviando Embajador al Rey de Francia para
que le asegurase que Hernán Pérez de Aldana era tan principal
caballero, que podía desafiar a otro cualquiera de los de Francia, sin
exceptuar ninguno por preeminente que fuese, y que bajo su amparo no
permitiese se le hiciera superchería. Puesto
todo por obra, fue recibido Hernán y sus parientes con benigno agrado
del Rey Felipe, y reunidos los Grandes de Francia se refirió el suceso.
El Duque Guillermo pidió perdón; mas Hernán propuso se postrase en
castigo de su ignorancia y consintiera le pusiese los pies encima; el
Duque no consintió, y Hernán suplicó al Rey terminase su querella por
desafío, señalando armas y día y asegurando el campo, pues era
extranjero y estaba en su reino; el Rey guardó justicia. Llegó
el día señalado, y ambos caballeros concurrieron en sus caballos a la
brida, con arneses blancos, lanzas de armas, porras, espadas y dagas,
usando por timbre Hernán Pérez de Aldana el lema Ave María, y llevando en su escudo las armas de Aldana,
que eran dos lobos de púrpura en campo dorado. Puestos así en la
estacada, se arremetieron rompiendo lanzas, por lo que usaron las
porras, dándose recios golpes, de los que salió herido en la cabeza el
Duque, que cayó al suelo. Saltó entonces Hernán de su caballo, a
desenlazarle el yelmo para cortarle la cabeza, a cuyo tiempo el Rey
arrojó el cetro, y los fieles del campo se interpusieron para
estorbarlo, de lo que dio Hernán quejas a su Majestad, que le dijo
bastaba lo hecho; que si el Duque moría quedaba vengado y si escapaba
se obligaba como Rey a darle satisfacción a su agrado. Mejorado el
duque pidió Hernán el cumplimiento de lo prometido, y se le dijo
pidiese lo que quería; y juntos los altos hombres de la Corte y
ratificado el Rey en su ofrecimiento por tres veces, dijo Hernán: - Señor; te pido que como traes tres flores de lis por armas, me otorgues que yo pueda traer cinco. Disgustóle
al Rey Felipe la pretensión, y ofrecióle en cambio riquezas y otras
mercedes, pero el de Aldana contestó que no había ido a Francia a por
riquezas, sino a por su honor, y que de no cumplir el Rey su promesa,
se volvería quejoso, no ya del Duque, sino del mismo Monarca. El Rey entonces le contestó: - Yo te las doy, si bien maldonadas; es decir, contra mi voluntad." Desde entonces Hernán o Nuño Pérez de Aldana mudó este último apellido por el de Maldonado, tomándolo de la frase del Rey Felipe, maldonadas,
y comenzó a ostentar por armas las flores de lis. Sus descendientes
directos conservaron el apellido Maldonado; pero los parientes
laterales siguieron apellidándose Aldana y usando las armas primitivas
de este linaje. | |||||||
| COAT OF ARMS. The
Maldonado have used the pictured coat of arms since it was conceded by
the King of France to its patriarch, Hernán Pérez de Aldana who defied
the Duque of Aquitania, as described above. Background a red field,
with five fleur de lis in vibrant gold in each corner with one
centrally or in sautier. Sautier: In heraldry, an insignia of distinction which occupies 1/3 of the coat of arms in longitudinal form from left to right. This form simulates a banner and the crossing of its metal shaft. |
SUS ARMAS. Los
Maldonado han usado siempre las armas que el Rey de Francia concedió a
su progenitor después del desafío con el Duque de Aquitania, tal como
se narra abajo. De gules, con cinco flores de lis de oro, puestas
en sotuer.
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